Parejaterapia-pareja

Más vale lo bueno por conocer.

Siempre.

Porque lo malo conocido no suele cambiar. Ni siquiera quiere a veces.

Mira que me gusta a mí el refranero.

Pero eso de mejor malo conocido… Pues va a ser que no.

Si algo es malo para un@, por mucho que sea conocido, lo mejor es largarse.

Da mucho miedo. No sabemos qué nos podemos encontrar. A veces la comodidad de lo que controlamos nos hace permanecer.

Y es que es humano temer lo que no sabemos.

Porque lo que no sabemos puede ser terrible.

O puede que no.

Nos han dado tanto la murga con lo que debe significar el amor que cuando al fin encontramos a esa persona la colocamos en el centro de nuestra existencia.

Todo lo llena.

Nuestras parcelas cada vez se hacen más pequeñas y abandonamos actividades, hobbies y personas que realmente nos hacían bien.

Nos abandonamos de cierta manera…

Y al abandonarnos y moldearnos a imagen de nuestra pareja, nos perdemos un poco.

Por eso es importante tener tiempo para ti, amistades propias, intereses solo tuyos…

Mantener nuestro sitio en el mundo, más allá de “estar con”, es indispensable para poder seguir siendo tú.

Sobre todo si esa relación termina rompiéndose.

Hay gente que siente que no le queda nada cuando se termina su relación de pareja, solo imaginarlo provoca malestar. Y esto es muy peligroso.

Porque podemos “aguantar” situaciones con las que no nos sentimos del todo cómodas.

Porque una relación en la que la otra persona lo es todo, no es una relación de libertad.

Y sin libertad (más que sin amor, diría yo) no hay pareja que se sostenga. O al menos ninguna saludable.

La terapia de pareja puede ayudarnos a establecer límites y aprender a comunicarnos con la otra persona para no perder nuestro yo y, de esa manera, tomar decisiones que nos acerquen o nos alejen si es el caso.

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